Durante los años 1876 al 1917, la prostitución en Puerto Rico estaba reglamentada, existían zonas y hospitales dedicadas exclusivamente a las vendedoras de sexo.
A mediados del Siglo 19, con la llegada de los reglamentos de higiene, las prostitutas se inscribían en un registro en el ayuntamiento, pagaban impuestos al gobierno y dos veces en semana -martes y jueves- estaban obligadas a realizarse exámenes médicos. La mujer que sus laboratorios reflejaran una enfermedad venérea tenía que permanecer en una institución hospitalaria. El hospital del Viejo San Juan estaba localizado en la calle San Sebastián, mientras en Ponce eran atendidas en el Hospital Tricoche.
