
Por José Sánchez Fournier /jose.sanchez@elnuevodia.com
La imagen pública de Floyd Mayweather, Jr. es la de un extrovertido y en ocasiones pedante atleta profesional que cobra múltiples millones de dólares por exponer su gran técnica y velocidad sobre el cuadrilátero, para entonces gastarlos con casi igual rapidez.
Un atleta creído, que actúa como si lo mereciese todo y que solo se preocupa por sí mismo.
Pero en persona el controvertible peleador estadounidense es una figura mucho más compleja, en ocasiones hasta contradictoria. Sincera y malcriada, amable y ácida a la misma vez.